Don't fuck with Durán!


¿Qué pasó realmente con el “no más”?

El 'Cholo' en acción.

Borrachos y en la penumbra, este fin de semana se me acercaron dos estadounidenses muy jóvenes que se jactaban de ser fanáticos del boxeo. Y no se les ocurrió mejor cosa que empezar la conversación mencionándome a Pernell Whitaker y gritando “nou mas, nou mas” mientras agitaban la manita al aire.

Yo no les entendía qué querían decirme hasta que agregaron “Duran-Duran” (como el grupo de rock británico). “No es Pernell; es 'Sugar' Ray Leonard”, les corregí, y a continuación decidí explicarles qué pasó de verdad en aquella pelea del 25 de noviembre de 1980, donde Roberto 'Mano de Piedra' Durán abandonó el combate en el octavo asalto ante un enfervorizado 'Sugar' Ray Leonard.

Mi intención no fue tanto destruirles su aparente burla (creo que al verme inequívocamente latino, quisieron traer a colación una supuesta vergüenza para el boxeo latino) sino seguir conversando con ellos porque me impresionó que, siendo tan jóvenes y hasta confundiendo nombres de boxeadores, manejaran ese otro detalle; el del "no más". En ese momento, ellos me estaban demostrando que esa frase se había convertido en una leyenda que trascendía a sus personajes. Así sea evocada con brumas y un poco de spam, todo indicaba que el “no más” sigue flotando en el aire, y será por eso que hasta película se le está haciendo, con Gael García y Al Pacino en los papeles estelares de Hands of Stone.

La primera pelea
20 de junio de 1980, ante 46 mil espectadores: 'Sugar' Ray Leonard, oro olímpico en 1976 y flamante campeón de los pesos welter en 1979, defendía por segunda vez su corona contra el panameño Roberto 'Mano de Piedra' Durán, campeón de los pesos ligeros entre 1972 y 1978 y con la aureola de 'indestructible' (llegaba con un palmarés de 72 peleas ganadas y una sola perdida contra Esteban de Jesús, a quien luego aniquiló dos veces). 

Aquella noche, bautizada como 'The Brawl in Montreal' (La Bronca en Montreal), se disputaron quince asaltos donde todos los jueces dieron como ganador a 'Mano de Piedra'. Y la pelea fue tal como la promocionaron, una broncaza callejera donde Durán pudo llevar a Leonard a su terreno: el incesante ataque sin rodeos.Y una anécdota: la mujer de Leonard se desmayó en su asiento esa noche al ver cómo le pegaban a su marido.

Jazz versus salsa.

El intermedio
Según confiesa hidalgamente 'Sugar' Ray Leonard en un reportaje de Fox Sports, él tenía totalmente estudiado a Roberto 'Mano de Piedra' Durán. Es decir, sabía que no le podía ganar al panameño: “That name 'Manos de Piedra' it's true, 'Hands of Stone'. Every punch, and I'm not exagerating, every punch that he hit me with to the body, to the head, it felt like bricks, stone, rocks... He knocked my teeth back, my front, my first three, four teeth, knocked them back, because he was just so possessed... He was a demon”. (Ese nombre, 'Manos de Piedra', era cierto. Cada puño, y no estoy exagerando, cada puño con el que me golpeaba en el cuerpo y la cabeza se sentía como ladrillos, piedras, rocas. Él me movió los tres primeros dientes frontales porque estaba como poseído... Él era un demonio).

Inmediatamente después de la pelea, como era su costumbre, Durán se relajó. Comió y bebió en exceso, hizo fiestas en piscinas, destapó botellas de champán y regaló dinero a sus amigos. “Sabía que se regodearía consigo mismo”, revela Leonard, quien calculó que 'Mano de Piedra' podría llegar hasta con 40 libras de más a una revancha... si es que ésta se hacía a los pocos meses de haberse celebrado la primera. Y lo inaudito sucedió: la segunda pelea se programó para el 25 de noviembre de 1980. “Ese fue mi plan desde el primer día”, añade 'Sugar' en el mismo reportaje.

Las declaraciones originales de los protagonistas del "No más".

“Don King le hizo una oferta a mi mánager que éste no pudo rechazar”, cuenta Durán en el mismo reportaje. Su empresario era Carlos Eleta, quien con esta decisión sentenció la derrota y el momentáneo desprestigio de su representado. Las crónicas de la época afirman que, a pocos días de la segunda pelea, Durán se veía hasta descoordinado. El mismo Durán reconocía que, después de 73 peleas ganadas y una sola derrota, le estaba perdiendo el gusto a los entrenamientos. 

Para poder pasar el pesaje antes de la pelea, Durán se sometió a una dieta que lo dejó seriamente deshidratado. Al ver cómo la salud de 'Mano de Piedra' había quedado quebrantada, Carlos Eleta le pidió a Don King que pospusiera el duelo, algo que éste rechazó tajantemente por todo el dinero que ya se había invertido.

Segunda pelea
Y son las imágenes de esta revancha las que más recuerdan los aficionados del boxeo, por lo menos los estadounidenses: un 'Sugar' Ray Leonard humillando a Roberto 'Mano de Piedra' Durán, incapaz éste de propinarle un solo buen golpe al 'Golden Boy', quien a su habitual categoría como gran boxeador que era, se propuso frustrar al panameño sobre el ring esquivándolo y burlándose de él. Y en el octavo asalto, dándose el 'Cholo' media vuelta en plena pelea, le dijo al réferi Octavio Meyrán el famosísimo “no más”. Por su parte, Durán afirma que él dijo otra cosa: “no quiero seguir peleando con este payaso”. Según adujo Durán, él se retiró por problemas estomacales, pero, muchos años después, su representante dijo que, en realidad, Durán había abandonado porque se sentía avergonzado por cómo Leonard lo estaba ridiculizando. Actualmente, Leonard no tiene problemas en decir que Durán era el mejor: "Man, you're the best". (La legendaria revista The Ring lo considera el quinto mejor boxeador de la historia libra por libra).

Durán aconsejando a uno de los más grandes luchadores
de artes marciales mixtas de la actualidad: Vitor Belfort.

Consecuencias
Durán pudo cobrar por la pelea a pesar de abandonarla de esa manera (lo había hecho por adelantado), pero en Latinoamérica, especialmente en su país, pasó de la gloria al desprecio total. Inclusive, toda la publicidad con su nombre fue retirada en el acto. Los periodistas estadounidenses de la época, al parecer seriamente perturbados con los supuestos atributos de los latinoamericanos, se cebaron con Durán. “Se boxeó al 'macho man' panameño hasta la sumisión”, que “debajo de esa piel de boxeador había un corazón de gallina” o que él era “alguien que erigió su carrera bajo los preceptos del machismo latinoamericano” fueron algunas de las frases con que se le castigó a Durán en una cadena prestigiosa como ESPN (que ahora lo considera el sexto mejor boxeador de la historia libra por libra).

Unos cuantos años después, Durán recuperó parte de su honor ofreciendo grandes batallas, pero no fue precisamente en la tercera pelea contra Leonard, donde ambos fueron abucheados por el público (sobre todo, porque 'Sugar' rehuyó cualquier tipo de contacto durante la pelea). Aquel 7 de diciembre de 1989, ganó Leonard por puntos. Lo único bueno de esa justa pugilística fue el nombre con el que la promocionaron: “Una más”. Un chispazo de genialidad publicitaria made in U.S.A.

¿Podrá la próxima película que se hará sobre Durán redimirlo? Si son fieles a lo que verdaderamente pasó, seguro que sí. Y así ya no habrán más turistas impertinentes. A todo esto, el buen Gael debe estar sintiéndose como un Robert de Niro preparándose para Toro salvaje... Intuyo que éste podría ser el papel de su vida, pues un personaje como Durán tiene harta tela por cortar como ícono cultural. Veremos.

Francisco Estrada. Barcelona, 23 de enero de 2012.

Facebook es a la fotografía lo que la verdad es a la seducción

De cómo la red social mató la sacralidad de las imágenes
Fortunata María Messa, bisabuela cusqueña.
Verla a escondidas, examinar sus rutas para cruzarse con ella de 'casualidad', fijarse en sus amigos. ¿Cómo se llamará? El solo hecho de poder nombrarla ya era un gran avance; no solo porque objetivamente así era más fácil averiguar sobre ella y crear las condiciones para conocerla personalmente... La cuestión era más bien psicológica: nombrándola, la imagen que de ella se formaba en la mente, cuando se cerraban los ojos, se hacía más real. De alguna manera, sabiendo su nombre, ya se la poseía un poco. Aún no era posible capturarla entre los brazos, pero ahora sí completamente en la imaginación.

Según el escritor colombiano Germán Espinosa, si la palabra ni siquiera puede aspirar a ser el concepto al que se refiere (en un plano etéreo), mucho menos puede ser el objeto (en un plano real). Espinosa pone el dedo en la llaga haciéndonos recordar que esa asociación palabra-objeto es la base de muchas creencias religiosas. Tanto en la llamada brujería como en la oración religiosa, se tiene la creencia de que la pronunciación de ciertas palabras tiene un efecto mágico.

Dice Espinosa: “Piensan que con la palabra pueden violentar la divinidad, obligarla a satisfacer sus necesidades o caprichos”. Y es esa misma lógica fallida la que nos convence de que nombrar un objeto equivale a poseerlo, “porque palabra y objeto se identifican materialmente” en nuestra mente. En la literatura, uno de los momentos cumbre que mejor explican esta relación palabra-objeto se encuentra en La muerte en Venecia, de Thomas Mann, con el estremecimiento que causa en el protagonista, Gustav von Aschenbach, enterarse del nombre de su objeto amado, el joven polaco Tadzio. 


"I've been looking so long at these pictures of you,
that I almost believe that they're real"

Esta milenaria relación palabra-objeto quedó un poco eclipsada con la aparición de la fotografía. Desde que ésta fue presentada oficialmente en 1839 y luego industrializada hasta ser asequible a las grandes masas, la relación foto-objeto fue quitándole gran parte del protagonismo a la palabra en el asunto de las representaciones simbólicas. Un espacio por excelencia de esta 'lucha' entre palabras y fotos fueron los diarios, por ejemplo. Volviendo al plano personal, tener la foto (un objeto físico) del objeto amado, era mucho más potente que la palabra. La relación objeto-objeto era más sólida que la anterior. Sin ser una prenda de la persona amada, un retrato fotográfico del objeto amado podía convertirse perfectamente en un fetiche ante su eterna ausencia o repentina pérdida.

Lo que luego pasó con la fotografía durante los siglos XIX y XX es historia. Tal como lo explicó Susan Sontag en el ensayo En la caverna de Platón, “las sociedades industriales transformaron a sus habitantes en yonquis de las imágenes”. Y esto no solo por su exposición ante los medios de comunicación sino por los aspectos íntimos que la fotografía del ser amado llegó a tener: el retrato del novio reclutado por el ejército, de la novia ausente en el campo de guerra, la madre amada o el venerado padre... o alguien que simplemente no correspondía a los deseos, pero cuya visualización revitalizaba (¡cuán mayores hubieran sido las hazañas del hidalgo don Quijote de la Mancha en nombre de Dulcinea si éste pudiera haber tenido una fotografía de ella!) .

Obviando por completo usos directamente religiosos o mágicos con las fotos (como fumarle a un retrato o pincharlo), está claro que en nuestras mentes fotografiar es apropiarse de lo fotografiado. He ahí la incomodidad infundada (desde un punto de vista racional) del colectivo en general con respecto a lo que pueda hacerse con fotos sin contenido privado o erótico en la intimidad de una mente “perversa”. ¿La depravación acaso se comete contra la persona o contra un papel con trazos y colores? La asociación mágica foto-objeto es tan grande que hasta se comercializa con ella (Playboy, Penthouse, diarios populares) o se legisla su uso moral.


Abuelos Juan Centeno y Carolina Messa.
Contrariamente a lo que pueda creerse, el imperio de la fotografía como fetiche u objeto mágico llegó a su fin con el advenimiento de Facebook. Como su nombre lo indica, el 'libro de caras' tiene en la fotografía gran parte de su encanto (por lógica, también se infiere que esas caras son de individuos 'no famosos', que para eso están otros medios). Sin embargo, así como según Sontag la profusión de imágenes hizo que la emoción, el agravio moral que pudiera sentir la gente por los oprimidos, explotados, hambrientos y masacrados se fuera diluyendo por la excesiva frecuentación de las imágenes, de la misma forma Facebook ha matado la primicia; el encanto de conseguir una foto del ser amado hasta el punto de banalizar lo que antes era una hazaña. Es más, por su soporte, la foto ya no es ahora un objeto que se transporta, posee y guarda; al igual que la música online y la muerte de los CD.

No discuto los usos prácticos o utilitarios de la fotografía en Facebook, como la masturbación o la recabación de información sobre una persona en particular, sino la pérdida de la primigenia relación foto-objeto. Actualmente, ya no se 'posee' a alguien accediendo a un álbum de fotos virtual, pero sí se le 'captura' a través del gran caudal de información
que ofrece Facebook del ser amado: contactos, libros leídos, películas favoritas, música, parientes, oficio, estudios, ideologías.... 

Es decir, que no es solo por una cuestión de excesiva frecuentación de imágenes que la foto ha visto rebajado su anterior estatus mágico sino porque, en la práctica, una foto no informa prácticamente nada, a pesar de aparentar todo lo contrario (¿observando la foto de una chica en la playa es posible saber si es adicta a PJ Harvey o no?). En ese sentido, Sontag afirmaba que fotografiar generaba la falsa sensación de que era posible apropiarse de lo fotografiado, principalmente, porque la imagen fotográfica creaba la ilusión de “conocimiento” (de conocer el objeto, de ofrecer información sobre éste), estableciéndose una relación de posesión con respecto a él. Este detalle del falso conocimiento es inclusive más importante que el hecho de que, al transformarse a las personas en objetos (fotográficos), éstas podían ser poseídas simbólicamente.

El "voyeurismo crónico" implantado en el mundo por el imperio de la fotografía llegó a su fin por autocombustión con Facebook. Al exhibirlo Facebook todo, desapareció la mentira, la falsa ilusión; es decir, la seducción. La mentira de que un retrato ofrece información adicional a la que se puede obtener en vivo y en directo quedó al descubierto. No hablamos de, por ejemplo, fotos íntimas obtenidas por un investigador privado (y de su inseparable narración con palabras) sino de fotos aisladas de contexto y dignas de un álbum familiar. 


Así como cierto tipo de feminismo destruye la seducción de lo femenino al tratar de corporizar una nueva femenidad autónoma con respecto a la masculinidad, haciéndola visible y quitándole todas sus mentiras (corsés, maquillajes y sujetadores push-up), de la misma forma, la ultraexposición y caudal de 'verdadera' información de Facebook terminó aniquilando la sacralidad de la foto-objeto. Siguiendo con los términos de Jean Baudrillard, esa dualidad no era antagónica sino complementaria, como la masculinidad y la feminidad, envueltas en sus juegos de mentiras o seducciones. Una vez que la gran mentira de la fotografía fue destapada, cual revelación de que los Reyes Magos no existen, se extinguió su sacralidad; aquella magia que nos podía hacer cantar cosas como que "tus fotos eran todo lo que podía sentir". Se acabó.

Francisco Estrada. Barcelona, 16 de enero de 2012

Traspié de Szyszlo en Lima, y arte peruano en Barcelona

Arte 'achorado' de Harry Chávez 
(hecho con las mismas pegatinas que usan
los chóferes del transporte público limeño).

  • Cual Mun-Ra, el pintor más importante del Perú, Fernando de Szyszlo, invocó a los espíritus del mal y ninguneó al arte peruano actual.
  • Paradójicamente, esto sucede en medio de la más intensa, promiscua y efervescente escena plástica que el país andino haya experimentado jamás.
  • Los Thundercats del arte peruano salieron a responderle, y, paralelamente, en Barcelona se exhibía la primera muestra de arte peruano.

Duela a quien le duela (me refiero a quienes necesitan tirar piedras a sus padres para reafirmarse), Fernando de Szyszlo es el mayor referente en la pintura peruana. Apenas mencionado en las enciclopedias de arte latinoamericanas (y a veces ni siquiera reseñado en las mundiales; a pesar de que su obra se encuentra bien repartida en el globo terráqueo), fue él quien primero se imaginó aquello de “Mario Vargas Llosa presidente” hace más de veinte años.

A sus lúcidos 86 años, su voz suena como un trueno cada vez que le es pedida una opinión sobre la actualidad peruana. Sin embargo, sus dos últimas intervenciones más sonadas lo han dejado mal parado. En las recientes elecciones peruanas de 2011, su escepticismo con respecto a las candidaturas tanto de Ollanta Humala como de Keiko Fujimori fue tomado por el fujimorismo como caballo de batalla; algo que seguro no fue su intención, pero igual se dio. Y el 17 de diciembre de 2011, en un especial de fin de año (y de aniversario) de la revista peruana Somos, el ilustre barranquino dijo sobre el arte peruano: “El futuro del arte peruano me preocupa de la misma manera o incluso menos que el futuro del arte en general, que está en un punto más bajo del que ha estado nunca”. Y siguió: “El verdadero sentido del arte no cambiará con el paso del tiempo. Es una búsqueda interior, y está más allá del dinero, el nivel de ventas y las herramientas que se utilicen.”

Tal vez, De Szyszlo se refería a lo que, coincidentemente con apenas un día de diferencia, mencionó su íntimo amigo Mario Vargas Llosa este último 18 de diciembre en la columna Piedra de Toque, donde este expuso todo su rechazo a gran parte del arte contemporáneo, afirmando que la “dictadura de la teoría en nuestro tiempo pasó de justificar a reemplazar la obra de arte”, lo que había generado en muchos casos “payasadas” durante el siglo XX y hasta nuestros días.


El maestro Fernando de Szyszlo.

Parece entonces que, cuando al pintor se le preguntó por el arte peruano en la revista Somos, este utilizó una especie de argumento deductivo (de lo general a lo específico) para referirse así al periférico arte peruano, que, supuestamente, no sería más que un satélite del arte contemporáneo universal (u occidental, para ser más precisos). Esta apreciación causó estupor entre los artistas, intelectuales, comisarios y público en general peruano.

El más representativo en todas estas indignaciones fue el pintor y comisario Christian Bendayán quien, en un genial artículo publicado el 23 de diciembre último, explicó lo que todos hemos sentido cada vez que hemos 'salido de galerías' por Lima: que la riqueza de nuestro arte plástico se acerca mucho a la de su gastronomía; la cual es producto de mestizajes y de diálogos intergeneracionales. Claro, es más fácil saborear un lomito saltado que apreciar una obra de Alfredo Márquez. Por ello, si la ex congresista peruana Luisa María Cuculiza dijera que, en efecto, el arte contemporáneo peruano es una chorrada, nos reiríamos, gritaríamos “salud” y le pediríamos que siga comiendo su cebichito... ¿Pero y con Fernando de Szyszlo? ¿Qué hacemos con él?

En su artículo, Bendayán menciona el actual reconocimiento internacional de cada vez más artistas peruanos, la invasión en 'Lima la Cool' del arte provinciano, popular e indígena, la natural incorporación de nuevas identidades sexuales y de tecnologías que le caen como anillo al dedo a un país que no necesita ser circuito obligado de las grandes ligas para ser cosmopolita y beber de múltiples nacionalidades... Y todo con la ¿lamentable? ausencia de subvenciones del Estado, que dejan al caos de la iniciativa privada decenas, cientos de proyectos políticamente incorrectos, los cuales, para serlo, tienen que no ser 'caídos del palto' sino bien anclados en la realidad.

Y es en este último aspecto, el de la realidad como telón de fondo, donde otra vez De Szyslo se mete en terreno pantanoso, pues pasa de la deducción a la introspección con aquello de que “el arte es una búsqueda interior”. Pues sí que lo es, pero Bendayán aprovecha para recordarle (o informarle) que en el Perú de hoy los artistas académicos y autodidactas se mezclan por igual en escenas de devoción popular, reflexiones sobre el racismo, el machismo, la corrupción, derechos humanos... Porque la introspección platónica sin ensuciarse las botas, bajo las actuales circunstancias, llevaría a los artistas a un vergonzoso autismo semejante al de quien pasea por el 'shopping mall' del Jockey Plaza de Lima y cree que por ello el Perú avanza.

 Mientras tanto, en Barcelona...

Un ejemplo de este arte 'guerrero' (o 'achorado', según la jerga peruana), aunque no sea una intención deliberada ser así, es el que puede verse en Barcelona hasta el 31 de enero del presente año bajo el título de El placer es más importante que la victoria, expuesto en la Tasneem Gallery, en barrio pijo y todo, que ni pizca de bohemio tiene. ¿Pasó antes con el arte peruano una exposición de esta naturaleza? Por lo menos, en Barcelona, es la primera vez hasta donde he podido averiguar. Antes, he visto obras de Fernando Bryce y de Armando Andrade Tudela juntas en el Macba, pero como parte de exposiciones mayores; nada parecido a lo que ha logrado juntar el comisario peruano Miguel Ángel López.

Según él, ahora vivimos en el Perú una especie de “resaca”: luego de la caída de la dictadura y dejada atrás la guerra interna, el fuerte crecimiento económico habría dejado en el Perú, sobre todo en las clases altas, “una sensación de estar entrando en los circuitos internacionales”. Algo así como quien cree que ya somos “algo” porque nos visita Depeche Mode... Ignorando que aún hay gente que en el país no cubre sus necesidades básicas. Explica él que, en medio de la “fiesta”, en el Perú se pueden leer “signos de violencia, tragedia y de conflictos irresueltos. Todo ello, en medio del glamour”.

Esas contradicciones son las que se reúnen en esta exposición, con piezas que aluden claramente a una tristeza o luto que, en medio de la frivolidad, no es posible esconder debajo de la alfombra. “Varias de estas obras hablan de conflictos sociales, de discriminación sexual y racial, en medio de una utopía donde el capitalismo de mercado es visto como el único faro posible para reconstruir el país”, dice López. “Para mí, que nací en los 80 en medio de la guerra interna, no puedo creerme este clima de éxito. En estas piezas, a través de las imágenes, es posible percibir momentos trágicos de la historia reciente del país”. Es esta ambigüedad de la realidad peruana, y de las piezas artísticas contemporáneas que la evocan de alguna manera, la que inspiró a Miguel Ángel para montar El placer..., cuando fue convocado por la Tasneem Gallery.

De Bagua a Barcelona. Al respecto, hay una obra muy representativa en la muestra, la de Eliana Otta, que refleja el llamado 'Baguazo' (donde murieron decenas de nativos y de policías que se enfrentaron en 2009 por la ilegal concesión, mediante decretazo, de tierras para la explotación petrolífera en la selva). “Creo que Miguel ha tratado de poner en juego diferentes aproximaciones a procesos político sociales que vienen dándose en el Perú en las décadas recientes, y que evidencian lecturas del consenso que los dos últimos gobiernos (especialmente el de Alan García, como aliado de los grupos de poder económico) han tratado de imponer: el de un país optimista por su crecimiento, 'blindado' ante la crisis internacional y orgulloso de su identidad, expresada en la recientemente creada 'Marca Perú'”, explica Eliana desde Lima.

Eliana finaliza con una reflexión sobre el material de su obra (el betún) y su sentido, algo que refuerza lo ya explicado por Bendayán líneas arriba, cuando refutaba al gran Szyszlo en el tema de la 'introspección' artística: “El betún es un subproducto del petróleo, causante en este caso de la discordia y, sobre todo, por la relación que establece con los otros trabajos elegidos, muchos de ellos realizados por artistas con quienes compartimos una visión crítica de los discursos que circulan en los medios locales sobre la situación del país y sobre la individualidad y complacencia que puede haber en la escena artística”.

Volvemos a la pregunta: ¿Siendo tan grande el elefante, cómo es que Fernando de Szyszlo no pudo verlo? ¿Será que, fusiones y tecnologías mediante, el mundo (y el Perú, deductivamente), han cambiado mucho? ¡Qué difícil es leer nuestro país con los ojos del ayer!

Francisco Estrada. Barcelona, 9 de enero de 2012 (con varios días de retraso).

El placer es más importante que la victoria.
Artistas participantes:
José Luis Martinat, Ishmael Randall Weeks, Eliana Otta, Harry Chávez, Pablo Patrucco, Natalia Revilla, Giuseppe Campuzano, Camila Rodrigo, José Vera Matos, Alfredo Márquez, Gilda Mantilla, Santiago Quintanilla y Juan Javier Salazar.

Mi primer sueño erótico


Me desperté confundido. Aún no tenía edad para entrar al colegio; es lo único que sé. Recuerdo haber amanecido más callado de lo normal; observando a todos con un poco de rabia, pues quienes me rodeaban pertenecían a la realidad.

Yo no tenía muy en claro qué era la 'realidad', pero ya había desarrollado la oposición 'sueños/realidad'. Y quienes pertenecían a la realidad me cayeron odiosos durante un buen tiempo por dos razones: primero, porque estaban reemplazando a mi sueño, y, segundo, porque nunca me hubieran entendido si les contaba lo que me había sucedido (no soñado, sucedido).

Estaba yo en un jacuzzi. Nunca había estado yo en uno... o tal vez sí, porque mi padre me solía llevar a los 'baños turcos', donde recuerdo había una piscina hirviendo con burbujas con un montón de tíos desnudos y panzones (sí, peruanos) que descansaban en sus aguas como cachalotes. Regreso: contaba que yo estaba dentro de un jacuzzi, pero solo, admirando con idolatría a una mujer negra que se estaba preparando para entrar en la piscina. No estaba ella desnuda sino cubierta con una malla pegada al cuerpo del color de su piel. Las trencitas de sus cabellos le bajaban como pequeñas cascadas hasta la altura de los hombros. Estas eran doradas como los polvos que ella se había esparcido por el cuerpo, incluyendo su rostro. El dorado le queda muy bien a las negras. Me puse a fantasear, entonces, con la posibilidad de que esa mujer entrara a la piscina y se me acercara; algo improbable porque yo tenía menos de seis años y ella ya era toda una mujer... pero lo increíble empezó a hacerse realidad. Sí, realidad. La negra se me fue acercando atravesando las aguas que nos separaban como si fuera el monstruo del lago Ness, toda ella sinuosa, mientras yo era presa de un shock que me dejaba paralizado. Sus labios tenían pintura dorada también. Todo en ella refulgía, como en esas hipnóticas bolas de cristal de las discotecas de los años 70, y yo iba sintiéndome cada vez más parte de Studio 54 sin saber qué era Studio 54. Cuando ella estuvo lo suficientemente cerca de mí, vi la forma de sus pechos aún cubiertos por la malla color piel. Sentí un fuego intenso en mi cuerpo, como nunca en mi vida lo había experimentado. No sabía qué hacer, qué me pasaba, qué estaba pasando. La negra se me acercó tanto y con tan evidentes malas intenciones (el hecho concreto podría haberse tipificado como corrupción de menores, pero lo criminal hubiera sido más bien denunciar tanta maravilla), que pude apreciar hasta sus poros dilatados por los vapores del jacuzzi, y el sudor que a ella le chorreaba espesamente por el rostro ya no como un líquido sino como algo viscoso... Yo estaba en el cielo, y así se quedó ella: a un centímetro de mí como si estuviera drogada o excitada. Tal vez, por obra y arte de mi sueño, ella ya se había quitado la ropita, pero igual no era necesario porque en ese entonces yo no sabía cómo se hacían los niños. Eso sí, a los más morbosos y morbosas puedo contarles que no tuve mi primer sueño húmedo (a pesar de estar en un jacuzzi), pues con menos de seis años es algo imposible, creo. Pero de que el cuerpo me tembló de pies a cabeza y de que tuve uno de los más grandes calentones de mi vida (si no el más grande), de eso sí que puedo dar fe. Lo siguiente, ya lo conté. Me desperté molesto con toda la realidad... Y conmigo por no haber tocado ni besado a la negra como en las telenovelas venezolanas.

Este episodio nunca lo he olvidado y hasta suelo contarlo algunas veces. ¿Por qué escribo sobre él ahora? ¡Pues porque ayer encontré a la negra! Estaba yo bajando música (hace unas semanas he involucionado hacia mi adolescencia averiguando y bajando mucho sobre música, con lo cual ahora me queda poco tiempo para leer... pero es solo una situación temporal) y me encontré con una canción hipnótica que me llevó a viajar a través del tiempo; hacia la sensación que tuve con mi primer sueño erótico. 

Siempre he dicho que soy mal fisonomista. Y que son las sensaciones las que me hacen reconocer a las personas. Cada persona me hace sentir distintas cosas, y así las reconozco... Y así es como reconocí a Donna Summer mientras cantaba el mantra I Feel Love. Al ver ahora el vídeo que por primera vez contemplé con menos de seis años en el televisor de mi abuela, comprendí por qué me impactó tanto. Donna es ahí un ser casi maligno; mucho más que Eva. Donna está en ese vídeo muy próxima a convertirse en un demonio por el poder que podría llegar a tener sobre cualquiera... pero con unas promesas de intenso placer que, definitivamente la alejan del demonio (tengo educación católica, pero me queda difícil asociar un buen orgasmo con el pecado o el demonio).

De la misma forma, la música parece estar malignamente compuesta para hipnotizar. Y su intérprete no pudo haber entendido mejor aquella intención, pues se percibe que ella entra en trance cuando la canta. Y no solo oyéndola, porque los movimientos de su cuerpo en el vídeo sugieren lo mismo. Musicalmente, he averiguado que esta canción forma parte de uno de los mejores discos de la historia, con el gran Giorgio Moroder metido en el asunto. Según la Wikipedia, esta canción también puso de cabeza a David Bowie y Brian Eno hasta el punto de influenciarlos en su celebrado Berlin Trilogy. Copy-Paste de algo que cuenta Bowie al respecto: "Un día, en Berlín, (Brian) Eno vino corriendo y dijo: he escuchado el sonido del futuro. Es I Feel Love, de Donna Summer. Es esto, no busques más. Va a cambiar el sonido de la música de club para los próximos quince años". ¿Si a semejantes tiburones esta canción les causó aquel impacto, cómo no habría de traumatizar a una pirañita como yo? Claro, reconozco que mi conmoción fue más allá de lo musical, pero dudo mucho que de haberme tocado ser niño ahora, el fondo musical de cualquiera de las seudodivas contemporáneas pudiera haberme perturbado hasta marcar mi memoria para siempre.

Muy aparte (y aquí me alejo de lo espiritual solo para el análisis, porque fue un 'todo' lo que me conmocionó), está la prodigiosa figura de Donna, la cual también me embriagó. Observándola desde un punto de vista genético, es obvio que pertenece a la misma tribu de las hermanas Williams, pero sin ese temor que te bloquea cuando ves a las campeonas de tenis: que una bofetada suya termine desfigurándote el rostro para siempre.

(Lo siento, pero es un factor a tener en cuenta: ya sea por error o porque te lo mereces, te puede caer una bofetada. Y si es de las Williams, mejor que te coja confesado. Con Summer, en cambio, me imagino apenas un rasguño producto de sus afiladas y largas uñas... Pero la verdad es que me sentiría incapaz de hacer enfadar a Summer hasta el punto de que me agreda... Aunque claro, siempre hay una calumnia, un malentendido... Y un rasguño es soportable).

Donna, ahora que ya te descubrí y creo haber cerrado uno de los tantos enigmas de mi infancia (que hasta el día de hoy me persiguen en formas de sueños y recuerdos... algunas veces gratificantes y otras veces inquietantes hasta llegar al horror), me pasa lo mismo que cuando te conocí en el jacuzzi: no sé qué hacer. Y al igual que la otra vez, apenas me estoy quedando en el hecho de contar la anécdota. La única diferencia es que, la primera vez, esperé a ser adulto para compartir mi inquietud. Ahora, lo he contado al día siguiente. Así que misterio resuelto, Donna. Y si por casualidades de la vida te llegara esta nota que no podrás leer en su idioma original, no puedo evitar mi esencia baladí y decirte: ¡Tía buenorra!

Francisco Estrada. Barcelona, 11 de diciembre de 2011

Rita, su Papi y la tensión sexual

La artista Rita Indiana estuvo en Barcelona hace un mes como parte del festival musical Bam, de las Fiestas de la Mercé, pero también para presentar su libro Papi... He aquí una crónica de mi encuentro con ella.

Me propuso usar su brazo para la foto 
(por ser más largo que el mío)

No esperé sentado a que Rita Indiana entrara al salón del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), donde ella presentaría su novela Papi. Me puse de pie y cerca de la puerta, para comprobar por mí mismo aquella sensación de pequeñez que muchos hombres han sentido a su lado, según he leído. Y sí, era altísima, pero tanta expectativa por sentirme un enano evitó que me sintiera así. Más bien, me sorprendió que no caminara con cadencia 'hiphopera' y envuelta en un chándal con capucha. Al contrario, vestía una sobria camisa blanca, vaqueros normalitos y gafas de pasta, a tono con el rol de escritora que le correspondía en ese momento.

Nacida hace 34 años en Santo Domingo, primero escritora y luego cantante, Rita se ha hecho mundialmente conocida más por interpretar merengues que por sus libros... Esta difusión se ha hecho principalmente a través del Youtube, porque, a diferencia de músicos como Juan Luis Guerra o Wilfrido Vargas, su propuesta musical raya en la estridencia. Los omnipresentes 40 Principales de la península no son canal para su música; más sí algunos blogs especializados o el 'boca a boca' de los modernos.

La estridencia musical de Rita es la simple continuidad de ella misma: 1.90 de estatura, estética masculina, dominicana, culta y pija. Así es como la percibí desde que por primera vez la vi y escuché online hace algunos años. Por su novedosa fusión musical (electrónica y folclor dominicano) y su estética visual, me la introdujeron como la nueva vanguardia caribeña, pero de sus libros nunca me dijeron nada.

Y es esa ignorancia compartida con respecto a su literatura la que motivó que en la presentación del CCCB alguien le preguntara 'osadamente' por qué había incursionado en la literatura, que eso podía verse “sospechoso”. Rita, aparentemente resignada ante ese tipo de interpelaciones, simplemente contestó que, antes de ser cantante, su obra literaria ya era estudiada en “Harvard, Cornell y la New York Univesity”. El mismo CCCB puso su granito de arena en aquello de alargar aun más la sombra de la música de Rita sobre su literatura, porque proyectó un vídeo musical de ella justo antes de que se pusiera a hablar.

No sé cómo será ahora, pero allá en los años ochenta, en latitudes caribeñas, el merengue dominicano era el más popular y fácil de bailar para quienes a tierna edad nos iniciábamos en el arte de restregarnos con la pareja de turno; cuando, por primera vez, palpábamos el broche de un sujetador al abrazar niñas con mucho 'haunt', 'down' y 'tempo'. Los chicos, tórpemente, nos dejábamos llevar hundidos en el olor de los jabones y champús, con las manos sudadas y la ropa estorbando como el diablo. Y es esa sublimación de sexualidad desatada y a la vez contenida, o sea, bien latinoamericana, la que no solo marcó preadolescencias al otro lado del charco tropical sino, al menos por referencia, en el resto del mundo. 

 La primera foto salió mal

A pesar de la copiosa producción literaria dominicana del siglo XX, Rita no se siente heredera de tradición alguna, a excepción de Junot Díaz y su libro de cuentos Drown —perteneciente él a “las grandes ligas”, según dice—, pues para ella hay un antes y un después con respecto a los escritores cuya temática giraba en torno al ex dictador Rafael Leonidas Trujillo y quienes, como ella, ya no lo hacen. “Buscaba una literatura dominicana que hablara de los lugares que yo frecuentaba y mis vivencias urbanas, pero no había eso. Por eso empecé a escribir”.

Hasta ese momento, la conversación con Rita era estrictamente literaria, pero la pregunta sobre su sexualidad apareció inevitablemente: “En mi país, me sorprendió que, dentro de su ignorancia o sencillez, la gente de a pie tuviera más espacio para la tolerancia que los periodistas de las revistas o de la televisión”, respondió ella sin el menor asomo de hartazgo por el tema.

En ese momento, recién empecé a fijarme de verdad en su físico; en sus pechos apenas insinuados y larguísimas extremidades. Al ser ella casi de mi edad, me la imaginé en una fiesta merenguera de preadolescentes conmigo, en los lejanos años ochenta, cuando entre 'amigos' nos echábamos en cara nuestros 'defectos' físicos o de personalidad con el fin de hundir psicológicamente al otro y eliminarlo de la competencia. Eso producía inseguridad, algo que podía confinar a cualquiera a quedarse sentando tomando Coca-Cola o comiendo palitos de queso durante toda la fiesta.

Y así es como, en mi imaginación, empecé a sentirme intimidado de sacar a bailar a Rita. No solo por mis inseguridades sino por la gran estatura de ella. Y no solo yo me veía intimidado, los demás chicos de la fiesta también. Podía ver a Rita sola, sentada, prestándole más atención a la música que cualquiera de nosotros que sí bailaba. Podía verla ahí, pensando más que todos desde un sillón o, tal vez, bailando con una buena amiga para no quedarse sentada. 

 Rita y Noelia
¿Habría sido así una fiesta con Rita? No sé, pero es lo que empecé a visualizar en ese déjà vu preadolescente que me invadió, cuando la personalidad no era aún lo suficientemente fuerte como para reírte del qué dirán, de la marca de ropa que usas, con quién bailas o te juntas y demás cosas que hasta el día de hoy, pasados los treinta años y ya rumbo a los cuarenta, veo que sigue siendo importante para mucha gente que no logró superar esa etapa. Hoy, sí que me hubiera atrevido a sacar a bailar a Rita sin importarme su estatura o si me diría que sí o que no. Así me siento desde los 18 años, pero mi versión estúpida de 13 años no era así.

La aversión de Rita por el macho latino lleva años de maceración; décadas. Y, según explica, en Papi quiso condensar todo lo que se entiende por masculinidad en el Caribe, a partir de una flipada que ella tuvo en 2003 en los bosques de Oslo, cuando volvió a ver Scarface y lo asoció con Cien años de soledad. Ahí gritó 'eureka': “Lo vomité en solo tres meses y sin casi corregirlo, pero su proceso previo dentro de mí duró años”. 

Este proceso terminó en una novela a medio camino entre el verso rapeado y la prosa, que al ser leído en un fragmento por ella, dio la sensación de que la conferencia se había transformado en un duelo de hip-hop, aunque sus referentes sean más bien los autores beats como William Burroughs y Jack Kerouac, entre otros.

Al buscar en Internet a la 'musa' que inspiró este libro, apenas sale que el padre de Rita Indiana era un “comerciante dominicano radicado en Estados Unidos”. En la conferencia, dio más detalles: “Murió asesinado en Nueva York en 1989. Los cinco testigos presenciales me dieron cinco versiones diferentes de por qué ocurrió eso”. Y con respecto al tema de la novela, donde una niña de ocho años vive esperando eternamente la llegada de un padre que no vive con ella, y que además es un narcotraficante, Rita confesó apenada que esta historia es mucho más autobiográfica de lo que ella quisiera. Una autobiografía donde la estética Miami Vice está muy presente (referente de la época en Latinoamérica; especialmente en los países caribeños).


Inspiración ochentera...
Mientras decía eso, detrás de ella, en la pantalla donde antes habían proyectado el ya mentado vídeo musical, aparecía la tapa roja de su novela Papi. En esta edición española, las letras de “Papi” dominan claramente el diseño de la portada. “Papi...”. Le pregunté a Rita si cuando escogió el título de su libro fue consciente de la carga sexual que esta palabra tiene en Latinoamérica, mucho más en el Caribe; porque es así como se halaga la sexualidad de un hombre con palabras. Si, acaso, esa tensión sexual que lleva el título del libro era también parte de su vida, del contenido del libro.

Y, por primera vez, la noté avergonzada: como si estuviera reconociendo algo, ruborizada e inclinando la cabeza ligeramente hacía abajo; como si hubiese sido pillada. “Siempre hay tensión sexual con el padre de uno”, dijo sonriendo pero sin mirar a nadie. Luego, ya levantando el rostro, comentó que le hace mucha gracia que en Puerto Rico, lugar donde vive, los hombres se traten de “papi”. “No sé si eso es más perverso aun”, dijo entre risas ya finalizando la presentación.

En estos días, Rita está preparando a dos manos el guión cinematográfico de un musical protagonizado por el descollante grupo puertorriqueño Calle 13. La coautora es la cineasta boricua Noelia Quintero, su pareja. “Nosotras haremos las situaciones y los diálogos. René Pérez (cantante del grupo) hará las letras de las canciones”, me dijo la misma Noelia cuando me le acerqué antes de irme.

Para hablarle a la novia de Rita, Noelia, hay que hacer un esfuerzo para no mirarla muy detalladamente porque es demasiado atractiva. Rita la señaló con la mirada cuando le pregunté por su guión, y volteé a verla quedándome enganchado un poco más de la cuenta con su irresistible aura femenina, pero pude reaccionar a tiempo (creo) para que no me vea como un idiota que se queda mirándola.

Apuesto a que Noelia, bajita y curvilínea, en los ya lejanos años 80, muchas veces fue la más deseada de aquellas fiestas y sí tenía una fila de chicos para sacarla a bailar en la preadolescencia de nuestras estupideces. Y pensar que, 30 años después, Noelia ahora solo baila con aquella chica altísima y delgada que, en su momento, nadie, según mis visiones, se atrevía a sacar para bailar un merengue. Así son las vueltas de la vida, pensé: al final, Rita terminó llevándose a la chica más sexy de aquellas crueles fiestas ochenteras.

Francisco Estrada, 31 de octubre de 2011

DATOS
Libros publicados:
Rumiantes (cuentos, 1998), Ciencia succión (cuentos, 2002, traducido al inglés por Kunstenernes Hus de Oslo, Noruega en el 2003), y las novelas La estrategia de Chochueca (Isla Negra, 2003) y Papi (Vértigo, 2005; Periferia, 2011).

FRAGMENTO QUE LEYÓ

Un carro te puede matar. Un carro se dispara. Un carro carro. Ese mismo, el de ahorita. El mismo de ahora, el mismo carro. Por ahí viene. Acelerando. Acelerando. Acelerando. Es un carro, no es otro cosa. No es un carro. Le dio de nuevo, ahora vemos el mufler gigante botando humo prieto encima del cuerpo muerto. Car, car, el carro vomitando muerto. El carro muerto. El carro fantasma. El buque fantasma. Algunos carros son barcos. Los Chevrolets de los 70, los Impalas. Un carro titanic se hunde en la panza, un carro se te hunde en la barriga, te lo meten por el culo. Engrasaíto. Por detrás y por delante, por toda parte. El carro sin marca, el carro más caro. Qué carro tan caro. Ese carro es muy caro. Yo quiero mi carro. Mi carro. Mi carro. Por ahí viene doblando. Aguántate que viene por ahí. Ahí viene el carro. Te da, te da, te parte el tabique, te hacen cirugía, te sustituyen la nariz por un cajuil. Te cosen un carro, te maniquean el hígado con llaves tilson. Un carro cortante y sonante, por toda palte, con gomas de acero como el enemigo de Ben Hur. Tú no tenía licencia. Tú tenía cincuenta peso pal policía. Pal tráfico. Un muerto, un policía acotao. Te lo pegan a ti. El muerto su carro, el preso su carro. Te regalo mi car wash, te lo regalo.

Película 'Conversación en la Casa Blanca'

¡Riiing!
Primera y única escena
Plano medio
El presidente de Estados Unidos se encuentra plácidamente sentado con los pies en la mesa de su despacho... Hasta que suena el teléfono rojo (el que antes solo usaba la URSS y ahora es el de los “mercados”). El mandatario salta asustado y se acerca tembloroso al teléfono.

—¿Jefe? —le sale un gallito, así que debe repetir la palabra— ¿Jefe?
—Oye, platanazo, te estoy viendo por el Google Maps. ¿Qué haces tan relajado?
—Jefe, jefe, lo siento. Ya sabe, es la típica pose americana del empresario tejano...
—Ya cállate, que a mí no me vas a florear bonito como tú sabes. ¿Has visto las noticias?
—Sí, por supuesto, soy el presidente de los Estados Unidos de América, debo estar informado: Shakira ha roto con Piqué, Perú empezará las eliminatorias, la duquesa de Alba bailó sevillanas...
—¡Imbécil! No eres más imbécil porque no eres más grande.
—Jefe, pero son las noticias del pueblo, las que uno siempre...
—Mira lo que está pasando en Wall Street.

Primer plano
Se aprecia la cara del presidente frente a las luces de la pantalla de un ordenador. Su rostro se transfigura desde la inocencia hasta el terror. Sus ojos sobresalen y se mueven desorbitadamente y empieza a comerse las uñas con desesperación hasta que se levanta bruscramente gritando.

Plano medio
—Con permisito dijo Monchito, y este presidente renuncia a su puestecito— dice el mandatario mientras sale momentáneamente del plano.
—¡Tú te quedas!— vociferan los "mercados".

El presidente vuelve al plano de la cámara caminando de puntillas, con los brazos en posición "perrito" y encorvado.

—¿Yo? ¿Pero qué tengo que ver en esto? Yo SOLO soy el presidente de los Estados Unidos de América; NO soy los “mercados”.
—Tú estás, recuerda, para que la gente te odie; para que te echen la culpa de todo. Eres, recuerda, nuestro testaferro... y para que, de paso, en el mundo odien a los estadounidenses, que eso también nos sirve. ¡En su imaginación, la gente necesita ubicar a sus enemigos!
—Jefe, jefe... Ya no se pase, está bien la sinceridad, pero uno no tiene que estar escuchando esas cosas tan feas.
—Entonces, vuélvete a sentar. Y piensa en algo antes de que un chófer o un guardaespaldas te mate, como al otro demócrata que se quiso pasar de listo, el mujeriego de Kennedy... Quisimos amenzarle con las llamadas grabadas que tenía con Marilyn, pero se hizo el valiente y...
—Tampoco es necesario amenazar así, jefe... A ver, déjeme pensar. ¡Ya sé, me meteré a Google!
—Apúrate.

—Oh, hasta que se murió...
—¿Qué pasa?
—No, mejor no le digo, que me puede regañar por distraerme con noticias que no tienen nada que ver con Wall Street y el sistema capitalista que se nos cae a pedazos.
—Ok, pero igual cuenta. Me ha dado curiosidad. ¿Quién se ha muerto?
—Steve Jobs, se ha muerto el man...
—¿Quéee?
—Le dije que se iba a molestar.
—¡No, imbéeecil! Has dado con la clave y ni te has dado cuenta.
—¿Sí?
—¡Por supuesto! Figura pública conocida por los seudointelectuales y modernos, quienes a su vez influencian a toda la masa restante...
—¿Pero a quién le va a dar pena eso? No es Muhammad Alí o Michael Jackson... Además, es un, perdón por la palabra, pero es un puto capitalista (palabra que usan los indignados de Wall Street).
—No interesa, basta con llamar a nuestros medios de comunicación afines y ellos inflarán la noticia. Vas a ver cómo elevamos a la categoría de gurú al tío ese. ¡¡¡Todos empezarán a postearlo!!!
—Jefe, con el debido respeto, la gente no es tonta. Estados Unidos, el país que cuenta con la mejor democracia del mundo, donde los valores de libertad y de libre opinión están tan arraigados, donde una negra que es camarera puede meter en la cárcel al jefe del FMI, donde puede haber un Michael Moore sin que lo asesinen... ¡Nada en este mundo podría competir con el movimiento de los indignados en las entrañas del país más poderoso y libre del mundo! Además, no podemos hacer como en Chile, agarrándolos a bolillo limpio; como en España, donde les hicieron bailar batucada para que se tranquilicen; o como en Siria, donde simplemente se les mandó matar... ¡Ni la muerte de Lady Gaga podría competir con una noticia así!
—Cholito...
—Diga, jefe...
—No es que la gente sea tonta, simplemente no tiene opción. La gente sabe que sus billetes de dólar no valen nada, pero siguen comprando con ellos... porque no tienen opción. De igual forma, no debemos darle opción de información. ¡Copemos los diarios, la televisión y la red con Steve Jobs! Que nuestros chacales del Facebook empiecen a colar la noticias y la gente caerá redondita. Hasta sentirán pena de alguien que casi nunca ven en los medios.
—Tengo mis dudas sobre la eficacia de esta medida...
—Tiene que funcionar.
—¿Y si no?
—Tienes dos hijas muy bellas, ¿sabes?
—Este... Jefe, esto funcionará. No se preocupe. ¡Tiene mi palabra!

THE END'A

Francisco Estrada. Barcelona, 7 de octubre de 2011

La canción del Perú para las eliminatorias 2011-2012

La traducción de esta canción, al final de este artículo.

¿Por qué? ¿Por quéee? ¿Por qué los hinchas del fútbol peruano tenemos que soplarnos una vez más una pusilánime canción de Gianmarco? Es en estas situaciones que de verdad envidio a mis queridos melómanos extranjeros, quienes nunca escucharán a este engendro de peluche y de babas acarameladas.

En 1990*, se compuso la mejor canción de fútbol de la historia, World in Motion. ¿Los encargados? Los históricos New Order. Ahora, ¿para qué sirve ese dato? Pues para tener un referente. ¿Digo, no? O sea, si se te ocurriera componer una canción de fútbol, tienes dos opciones: creerte un genio y no escuchar ninguna canción de ese estilo... o repasar con humildad lo que la humanidad ha intentado hacer, con más desaciertos que aciertos, en estos últimos 50 años.

Las claves de New Order
Ellos buscaron la unidad; algo que mágicamente evocara y removiera el acervo cultural de los fanáticos. Algo que buscara complicidad; algo que solo supiera un determinado grupo de hinchas de una nación. Para el caso de Inglaterra, está la famosa frase “Some people are on the pitch! They think it's all over!”, del comentarista de la BBC, Kenneth Wolstenholme, quien la lanzó en la final de la Copa Mundial de 1996.

En ese entonces, Inglaterra derrotó a Alemania Occidental en el tiempo suplementario, ganando el mundial. Con esa frase, Wolstenholme hacía referencia a la gente que se acercaba al campo de fútbol creyendo que el partido ya estaba definido, a pesar de que aún faltaba un gol más del inglés Geoff Hurst. Una vez que este marcara (para el 4-2 definitivo), Wolstenholme concluyó: “But it is now” (algo así como “pero ahora sí se acabó”).

Los de New Order samplearon esa mítica frase editando su ritmo hasta hacerla parecer un rap. ¿Cuál sería la frase futbolística del Perú? Hay varias, pero la más entrañable es la de Augusto Ferrando, cuando en 1969 gritaba repetidamente a través de la TV “no nos ganan”, haciendo referencia a que el Perú no se iba a dejar ganar por Argentina en la Bombonera, en Buenos Aires, para así eliminar a esta selección y asistir al Mundial de México 70. Como se sabe, aquella selección peruana eliminó a la argentina, y la frase quedó para la historia.

Con respecto a lo musical, New Order no solo trabajó un ritmo alegre y guerrero, sino que utilizó una letra digna de los mejores estrategas motivacionales. Algo muy alejado de la porquería de letra que hace poco se ha lanzado en tierras incas (no la quiero volver a escuchar, pero la idea central de semejante estupidez llena de lugares comunes es algo así como “todo juntos ganaremos, lalalala”).

A continuación, una traducción de la magnífica canción World in Motion, de New Order, cambiando algunas pocas frases según el contexto cultural peruano. Eso sí, debo puntualizar que el 'típico' fútbol inglés me parece que cae mucho en el aburrimiento, más no sus grupos de música. En fin, buen provecho, y a aprender:

World in Motion
(Traducción al español hablado en el Perú)

¡Algunas personas han entrado a la cancha, piensan que esto se ha acabado... pero ahora sí que se ha acabado! (voz sampleada)

ESTROFA
Exprésate, créate un espacio.
Sabes que puedes ganar,
no abandones el objetivo.
Vence a ese hombre y encáralo,
porque tú nunca te rindes:
¡Es uno contra uno!

Exprésate, es uno contra uno.
Exprésate, son once contra once.
Sabes cuando algo es bueno,
y por eso no puedes equivocarte.
Y así será por siempre.

CORO:
El amor mueve al mundo
y sé que podremos lograrlo...
Sé que esto es verdad.

ESTROFA:
Ahora es el momento,
que todo el mundo sea testigo.
Tú nunca te rindes,
y así es como siempre debería ser.
No te dejes atrapar,
juega como tú sabes:
¡Exprésate!

RAP**
Tienes que dar y recibir,
pero en el momento preciso.
No importa si lo haces con lentitud o rapidez,
igual debes llegar a la meta.
Siempre te golpearán y harán daño,
pues defiéndete y ataca.
Solo hay una manera de vencerlos:
con clase y calidad.

Atrápame si puedes,
porque soy peruano,
y lo que estás viendo
es el plan maestro.
No somos barras bravas,
y esta no es una canción de fútbol.
Con el Sol del Inca en mi pecho,
sé que no podemos estar equivocados.

FINAL
Jugamos por el Perú,
A-rri-ba, Pe-rú
Estamos cantando la canción.

Cantamos por el Perú,
A-rri-ba, Pe-rú
Hasta la vista, Baby: ¡Es uno contra uno!


Francisco Estrada. Barcelona, 7 de octubre de 2011

*En la Copa Mundial de Italia 1990, la selección inglesa hizo una fabulosa campaña (con el genial Paul Gascoigne incluido, un atípico jugador inglés que dribleaba mejor que nadie). En semifinales, se enfrentó a Alemania y quedó fuera por penales (luego de empatar a un gol en el tiempo reglamentario).
**Rap cantado por John Barnes (jugador de fútbol inglés de la época). ¿Quién podría ser ahora el jugador peruano adecuado para un rap o intervención melódica?