Traspié de Szyszlo en Lima, y arte peruano en Barcelona

Arte 'achorado' de Harry Chávez 
(hecho con las mismas pegatinas que usan
los chóferes del transporte público limeño).

  • Cual Mun-Ra, el pintor más importante del Perú, Fernando de Szyszlo, invocó a los espíritus del mal y ninguneó al arte peruano actual.
  • Paradójicamente, esto sucede en medio de la más intensa, promiscua y efervescente escena plástica que el país andino haya experimentado jamás.
  • Los Thundercats del arte peruano salieron a responderle, y, paralelamente, en Barcelona se exhibía la primera muestra de arte peruano.

Duela a quien le duela (me refiero a quienes necesitan tirar piedras a sus padres para reafirmarse), Fernando de Szyszlo es el mayor referente en la pintura peruana. Apenas mencionado en las enciclopedias de arte latinoamericanas (y a veces ni siquiera reseñado en las mundiales; a pesar de que su obra se encuentra bien repartida en el globo terráqueo), fue él quien primero se imaginó aquello de “Mario Vargas Llosa presidente” hace más de veinte años.

A sus lúcidos 86 años, su voz suena como un trueno cada vez que le es pedida una opinión sobre la actualidad peruana. Sin embargo, sus dos últimas intervenciones más sonadas lo han dejado mal parado. En las recientes elecciones peruanas de 2011, su escepticismo con respecto a las candidaturas tanto de Ollanta Humala como de Keiko Fujimori fue tomado por el fujimorismo como caballo de batalla; algo que seguro no fue su intención, pero igual se dio. Y el 17 de diciembre de 2011, en un especial de fin de año (y de aniversario) de la revista peruana Somos, el ilustre barranquino dijo sobre el arte peruano: “El futuro del arte peruano me preocupa de la misma manera o incluso menos que el futuro del arte en general, que está en un punto más bajo del que ha estado nunca”. Y siguió: “El verdadero sentido del arte no cambiará con el paso del tiempo. Es una búsqueda interior, y está más allá del dinero, el nivel de ventas y las herramientas que se utilicen.”

Tal vez, De Szyszlo se refería a lo que, coincidentemente con apenas un día de diferencia, mencionó su íntimo amigo Mario Vargas Llosa este último 18 de diciembre en la columna Piedra de Toque, donde este expuso todo su rechazo a gran parte del arte contemporáneo, afirmando que la “dictadura de la teoría en nuestro tiempo pasó de justificar a reemplazar la obra de arte”, lo que había generado en muchos casos “payasadas” durante el siglo XX y hasta nuestros días.


El maestro Fernando de Szyszlo.

Parece entonces que, cuando al pintor se le preguntó por el arte peruano en la revista Somos, este utilizó una especie de argumento deductivo (de lo general a lo específico) para referirse así al periférico arte peruano, que, supuestamente, no sería más que un satélite del arte contemporáneo universal (u occidental, para ser más precisos). Esta apreciación causó estupor entre los artistas, intelectuales, comisarios y público en general peruano.

El más representativo en todas estas indignaciones fue el pintor y comisario Christian Bendayán quien, en un genial artículo publicado el 23 de diciembre último, explicó lo que todos hemos sentido cada vez que hemos 'salido de galerías' por Lima: que la riqueza de nuestro arte plástico se acerca mucho a la de su gastronomía; la cual es producto de mestizajes y de diálogos intergeneracionales. Claro, es más fácil saborear un lomito saltado que apreciar una obra de Alfredo Márquez. Por ello, si la ex congresista peruana Luisa María Cuculiza dijera que, en efecto, el arte contemporáneo peruano es una chorrada, nos reiríamos, gritaríamos “salud” y le pediríamos que siga comiendo su cebichito... ¿Pero y con Fernando de Szyszlo? ¿Qué hacemos con él?

En su artículo, Bendayán menciona el actual reconocimiento internacional de cada vez más artistas peruanos, la invasión en 'Lima la Cool' del arte provinciano, popular e indígena, la natural incorporación de nuevas identidades sexuales y de tecnologías que le caen como anillo al dedo a un país que no necesita ser circuito obligado de las grandes ligas para ser cosmopolita y beber de múltiples nacionalidades... Y todo con la ¿lamentable? ausencia de subvenciones del Estado, que dejan al caos de la iniciativa privada decenas, cientos de proyectos políticamente incorrectos, los cuales, para serlo, tienen que no ser 'caídos del palto' sino bien anclados en la realidad.

Y es en este último aspecto, el de la realidad como telón de fondo, donde otra vez De Szyslo se mete en terreno pantanoso, pues pasa de la deducción a la introspección con aquello de que “el arte es una búsqueda interior”. Pues sí que lo es, pero Bendayán aprovecha para recordarle (o informarle) que en el Perú de hoy los artistas académicos y autodidactas se mezclan por igual en escenas de devoción popular, reflexiones sobre el racismo, el machismo, la corrupción, derechos humanos... Porque la introspección platónica sin ensuciarse las botas, bajo las actuales circunstancias, llevaría a los artistas a un vergonzoso autismo semejante al de quien pasea por el 'shopping mall' del Jockey Plaza de Lima y cree que por ello el Perú avanza.

 Mientras tanto, en Barcelona...

Un ejemplo de este arte 'guerrero' (o 'achorado', según la jerga peruana), aunque no sea una intención deliberada ser así, es el que puede verse en Barcelona hasta el 31 de enero del presente año bajo el título de El placer es más importante que la victoria, expuesto en la Tasneem Gallery, en barrio pijo y todo, que ni pizca de bohemio tiene. ¿Pasó antes con el arte peruano una exposición de esta naturaleza? Por lo menos, en Barcelona, es la primera vez hasta donde he podido averiguar. Antes, he visto obras de Fernando Bryce y de Armando Andrade Tudela juntas en el Macba, pero como parte de exposiciones mayores; nada parecido a lo que ha logrado juntar el comisario peruano Miguel Ángel López.

Según él, ahora vivimos en el Perú una especie de “resaca”: luego de la caída de la dictadura y dejada atrás la guerra interna, el fuerte crecimiento económico habría dejado en el Perú, sobre todo en las clases altas, “una sensación de estar entrando en los circuitos internacionales”. Algo así como quien cree que ya somos “algo” porque nos visita Depeche Mode... Ignorando que aún hay gente que en el país no cubre sus necesidades básicas. Explica él que, en medio de la “fiesta”, en el Perú se pueden leer “signos de violencia, tragedia y de conflictos irresueltos. Todo ello, en medio del glamour”.

Esas contradicciones son las que se reúnen en esta exposición, con piezas que aluden claramente a una tristeza o luto que, en medio de la frivolidad, no es posible esconder debajo de la alfombra. “Varias de estas obras hablan de conflictos sociales, de discriminación sexual y racial, en medio de una utopía donde el capitalismo de mercado es visto como el único faro posible para reconstruir el país”, dice López. “Para mí, que nací en los 80 en medio de la guerra interna, no puedo creerme este clima de éxito. En estas piezas, a través de las imágenes, es posible percibir momentos trágicos de la historia reciente del país”. Es esta ambigüedad de la realidad peruana, y de las piezas artísticas contemporáneas que la evocan de alguna manera, la que inspiró a Miguel Ángel para montar El placer..., cuando fue convocado por la Tasneem Gallery.

De Bagua a Barcelona. Al respecto, hay una obra muy representativa en la muestra, la de Eliana Otta, que refleja el llamado 'Baguazo' (donde murieron decenas de nativos y de policías que se enfrentaron en 2009 por la ilegal concesión, mediante decretazo, de tierras para la explotación petrolífera en la selva). “Creo que Miguel ha tratado de poner en juego diferentes aproximaciones a procesos político sociales que vienen dándose en el Perú en las décadas recientes, y que evidencian lecturas del consenso que los dos últimos gobiernos (especialmente el de Alan García, como aliado de los grupos de poder económico) han tratado de imponer: el de un país optimista por su crecimiento, 'blindado' ante la crisis internacional y orgulloso de su identidad, expresada en la recientemente creada 'Marca Perú'”, explica Eliana desde Lima.

Eliana finaliza con una reflexión sobre el material de su obra (el betún) y su sentido, algo que refuerza lo ya explicado por Bendayán líneas arriba, cuando refutaba al gran Szyszlo en el tema de la 'introspección' artística: “El betún es un subproducto del petróleo, causante en este caso de la discordia y, sobre todo, por la relación que establece con los otros trabajos elegidos, muchos de ellos realizados por artistas con quienes compartimos una visión crítica de los discursos que circulan en los medios locales sobre la situación del país y sobre la individualidad y complacencia que puede haber en la escena artística”.

Volvemos a la pregunta: ¿Siendo tan grande el elefante, cómo es que Fernando de Szyszlo no pudo verlo? ¿Será que, fusiones y tecnologías mediante, el mundo (y el Perú, deductivamente), han cambiado mucho? ¡Qué difícil es leer nuestro país con los ojos del ayer!

Francisco Estrada. Barcelona, 9 de enero de 2012 (con varios días de retraso).

El placer es más importante que la victoria.
Artistas participantes:
José Luis Martinat, Ishmael Randall Weeks, Eliana Otta, Harry Chávez, Pablo Patrucco, Natalia Revilla, Giuseppe Campuzano, Camila Rodrigo, José Vera Matos, Alfredo Márquez, Gilda Mantilla, Santiago Quintanilla y Juan Javier Salazar.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Cualquier grupo puede juntar su dinero y exponer en Barcelona. no es un merito ir alla a exponer, El gran Humareda fue alla siendo pobre!, no se podria hablar del extraordinario Arte Peruano. cuando unos cuantos gatos pintores de apellidos poco Peruanos han expuesto, acaso han pisado esas tierra o mandaron a algun emisario representador!, por favor antes de criticar la palabra de un verdadero artista plastico! con experiencia, con sapiencia, que no solo habla de pintura, sino de la poesia literatura arquitectura , de la musica, del teatro y de todas las artes del Perú y su historia como el SR Szyszlo deberian ustedes empezar por agarrar un libro, y comprenderlo, las canas se respetan! y no deberian de colgarse de una opinion ni crear un ambiente farandulero de dimes y diretes del arte con un Sr de mas de 77 años, eso se llama cualquiero cosa!! menos entender el arte, ojala cuelguen este pos y no solo acepten los que creen que los favorece!...

francisco estrada dijo...

Hola, antes que nada, gracias por opinar. Vamos por partes... Yo vivo en Bcn, y esa afirmación de que para exponer acá solo falta juntar dinero es delirante (tú mismo dices que “Humareda fue allá siendo pobre”. ¿En qué quedamos, entonces?). Por otro lado, aparte de ser primeramente racista afirmando que un apellido es o no peruano, también demuestras un gran desconocimiento sobre qué es el Perú. Quienes expusieron en Bcn no enviaron ningún representante. Al revés, ellos fueron convocados por el curador de la muestra (lo explico en el artículo, pero supongo que no me creerás). Sobre Szyszlo, al igual que tú, desde el inicio del artículo afirmo que es un gran artista plástico... pero eso no lo exime de errores (es un ser humano) ni es motivo para no poder estar en desacuerdo con él. Eso sí, te concedo dos cosas: que tal vez he creado un ambiente farandulero y que me falta agarrar un libro (felizmente, aún sigo vivo, así que siempre me faltará agarrar un libro). Y queda un punto para el debate totalmente lícito: tú dices que no se podría hablar del gran arte peruano, yo creo que sí (tanto así, que hasta tenemos Szyszlos y Humaredas... que tanto te gustan). Por último, no sé por qué redactas en plural, si el que hizo la nota es una sola persona: yo. Como verás, no hubo censura contra tu post, pues en ningún momento insultaste ni fuiste ofensivo, solo opinaste... Aunque me parece lamentable aquello de “poco peruano”. Saludos.

daniella dijo...

Quiero resaltar la labor de diversos personajes públicos y artistas como Syzslo, quienes, con su arte, encantan al mundo entero. Además existen organizaciones y empresas que tienen el objetivo de difundir no solo el arte peruano, sino también la historia, la cultura, la gastronomía y demás manifestciones peruanas. Syzslo participó en el "Viva Perú" (de la empresaria Ingrid Yrivarren)del 2011 realizado en México, presentando una recopilación de sus mejores obras, dejando el nombre del Perú muy en alto. Aquí les dejo un link de interés.http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=32255&tabla=nuestromundo

Otto Octopus dijo...

Hola. A mi me parece que el comentario de Szyszlo representa la gran oposición al arte conceptual por parte de los mal etiquetados "artistas tradicionales" ( osea los que no abandonan su empeño en el color, la composición, etc). Esta oposición existe en todo el globo, cuestionando desde los enunciados fundamentales del arte conceptual (tipo "todo lo que un artista designa como arte, eso es arte" lo que es un "si porque si" como axioma fundamental) hasta los resultados de un sinfín de artistas conceptuales ( tipo Tracey Emin, Jeff Koons, etc), cuales obras se reducen a, por ejemplo, dejar una hoja de papel periódico arrugado tirado en el piso de la galería, justificado mediante textos curatoriales super retóricos . Me parece que cuando Szyszlo menciona ideologías, se refiere al frente de batalla del arte conceptual, quien quiere "destruír la pintura" ( ojo que muchos curadores quisieran destruirla y afirman “odiar” la pintura, y muchos artistas conceptuales también la odian y lo hacen público ), se refiere a la monopolización de la interpretación de la obra y a la clásica actitud de " si no te gusta es que no lo entiendes". Frente a este tipo de batalla obviamente tiene que haber una resistencia, y parece que el comentario de Szyszlo va por ahí.

francisco estrada dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
francisco estrada dijo...

Hola, Otto.
Sí, Szyszlo se refiere a lo que mencionas. Y por ello lo relaciono con las opiniones de Vargas Llosa que van en ese mismo sentido (ahora en forma de ensayo con "La civilización del espectáculo"). Sin embargo, la crítica de la que yo hago eco (la de Christian Bendayán, que es pintor figurativo, para ubicarlo mejor), se refiere a la aparente falta de información de lo que sucede en la actual escena plástica peruana por parte de quien es, precisamente, su mayor representante. Szyslo podría tener como excusa sus 85 años, pero quienes lo conocen, saben que eso no es excusa para él. Más bien, puede que él siga teniendo la idea de un arte peruano tan satelital como lo fue hace treinta años y que, poco a poco, haya ido perdiendo el interés en él. Y el punto de vista que yo quiero rescatar es que el arte peruano ya tiene cierta autonomía, por lo cual resultaría injusto colocarlo en el mismo basural del "buen" arte conceptual que hoy impera. Sobre lo demás, yo también creo que son necesarias las voces de protesta contra los excesos del arte conceptual que, a mi juicio, están fuertemente ligados a intereses económicos y no artísticos (yo también he conocido a "comisarios" y "artisas" que odian la pintura para presumir de audacia intelectual). Saludos.

francisco estrada dijo...

Hola, Otto.
Sí, Szyszlo se refiere a lo que mencionas. Y por ello lo relaciono con las opiniones de Vargas Llosa que van en ese mismo sentido (ahora en forma de ensayo con "La civilización del espectáculo"). Sin embargo, la crítica de la que yo hago eco (la de Christian Bendayán, que es pintor figurativo, para ubicarlo mejor), se refiere a la aparente falta de información de lo que sucede en la actual escena plástica peruana por parte de quien es, precisamente, su mayor representante. Szyslo podría tener como excusa sus 85 años, pero quienes lo conocen, saben que eso no es excusa para él. Más bien, puede que él siga teniendo la idea de un arte peruano tan satelital como lo fue hace treinta años y que, poco a poco, haya ido perdiendo el interés en él. Y el punto de vista que yo quiero rescatar es que el arte peruano ya tiene cierta autonomía, por lo cual resultaría injusto colocarlo en el mismo basural del "buen" arte conceptual que hoy impera. Sobre lo demás, yo también creo que son necesarias las voces de protesta contra los excesos del arte conceptual que, a mi juicio, están fuertemente ligados a intereses económicos y no artísticos (yo también he conocido a "comisarios" y "artisas" que odian la pintura para presumir de audacia intelectual). Saludos.