Luego de 200 años, la Corona reclama su “botín”... ¡Y se lo dan!

España se lleva el fabuloso tesoro rescatado por Odyssey

Esclavisando a los nativos, el invasor extraía los metales preciosos.


Según la Real Academia de la Lengua, y el contexto en el que se usa, la palabra “botín” significa “beneficio que se obtiene de un robo, atraco o estafa”. No por algo, en un artículo de Intereconomía se refieren así al tesoro del galeón Nuestra Señora de las Mercedes, hundido en costas españolas por una embarcación británica en 1804 (peculiar y delatora forma de sustantivar al tesoro por parte del medio en cuestión, a pesar de tener una línea editorial muchas veces calificada como conservadora, por no decir oscurantista o fascista... o, vamos, monárquica).

La embarcación provenía del Perú y, previa escala en Montevideo, se dirigía hacia Cádiz. Ese era uno de los tantos cargamentos que, desde el otrora Tawantinsuyo, se destinaba a España, con los cuales se podían comprar en la península los productos manufacturados en el norte de Europa. Los cálculos sobre la cantidad de metal precioso extraído durante los casi 300 años de invasión española van desde las cifras exorbitantes hasta las irrisorias (según los intereses históricos de cada quien).

Lo que sí podemos saber a ciencia cierta es cuánto había en un sólo galeón, el de Nuestra Señora de las Mercedes: 17 toneladas de oro y plata valoradas en 500 millones de dólares o 378 millones de euros. Si suponemos que, durante la colonia, apenas un barquito como estos zarpaba una vez al año (solo una vez), tenemos la cifra aproximada de 100.000 millones de dólares sacados sólo desde el Perú... Pero esta última cifra es apenas una especulación, ¿no?


Así salían los barcos españoles del puerto peruano del Callao.
Con respecto al galeón en cuestión, tenemos certeza total del cargamento porque se trata del caso más sonado, hasta la fecha, de un tesoro rescatado de las profundidades del mar. Hace dos días, el martes, el litigio entre el Gobierno español y la empresa Odyssey (que rescató el botín del fondo del mar) llegó a su fin, siendo favorable el fallo de los jueces estadounidenses hacia los intereses españoles. La disputa lleva ya casi cuatro años desde 2007, fecha en la que se supo del fabuloso rescate ultramarino (el más grande y valioso jamás encontrado). Cabe destacar que Odyssey presentó todos los recursos posibles, alargando el juicio hasta las últimas instancias, pues era más lo que podía ganar que perder.
 

Luego de la victoria española en los tribunales, los organismos oficiales del Gobierno se están repartiendo generosamente los créditos (el embajador español en Estados Unidos y los ministerios de Cultura, Defensa y Exteriores). Es decir, todos ellos, más la complaciente nota del diario El País, se felicitan de que el pillaje, interrumpido hace docientos años, pueda haber terminado de ejecutarse. ¡Felicitaciones!

¿Y el Perú qué?
El mismo año 2007,
en un editorial del New York Times, se sustentaba que el Perú también tenía derecho a reclamar ese tesoro sobre la base de premisas morales: "Los incas no dieron oro y plata por propia voluntad a los invasores españoles. España lo tomó por la fuerza". Y cabe agregar: sin salario ni derechos fundamentales, llevando a la muerte a muchos de quienes trabajaron bajo ese estado. En 1532, en el Perú habían 15 millones de habitantes; en 1620, solo 600 mil. Si bien esto se atribuye principalmente a las epidemias traídas de Europa, los historiadores coinciden indicando que estas enfermedades fueron mucho más mortíferas por las pésimas condiciones de vida de los indígenas, siendo los abusos laborales uno de los más grandes potenciadoras del genocidio.

Lo que de verdad representa el tesoro del Odyssey.
En aquel año 2007, tuve la oportunidad de hablar, desde Barcelona, con funcionarios del Instituto Nacional de Cultura del Perú, que me afirmaron que el país andino tomaría cartas en el asunto. Por su parte, la historiadora peruana Mariana Mould de Pease (quien fue la principal promotora de que las piezas de Machu Picchu extraídas del Perú por Hiram Bingham hace casi un siglo fueran devueltas desde una reticente Universidad de Yale) señalaba que el derecho internacional, como la Carta Internacional para la Protección y la Gestión del Patrimonio Cultural Subacuático, podía ser invocado a favor del Perú.

Odyssey ha advertido que el caso aún no está concluido. Todavía puede presentar un último recursillo que todos los expertos legales consideran que es una pérdida de tiempo. ¿O será que ellos están advirtiendo que el Gobierno peruano se ha ahorrado la pasta de meterse en un doble juicio y que ahora litigará contra España? Ojalá, porque de tratarse de una estrategia, ésta sería digna de elogio. Pero si de lo que se trata es de inclinar la humillada cerviz como en tiempos coloniales, quedaría demostrado por enésima vez que la gestión de Ollanta Humala nunca tuvo la intención de defender los valores que supuestamente representaba.

Francisco Estrada. Barcelona, 2 de febrero de 2012.

3 comentarios:

Renato dijo...

Que el tesoro peruano regrese al Peru, mi plata!!!!!

https://www.facebook.com/pages/Que-el-tesoro-peruano-regrese-al-Per%C3%BA/253201831391251

Anónimo dijo...

Es muy fácil hablar en los términos que Vd. lo hace, sobre todo abanderándose de defensor de los débiles pero se olvida Vd. de todo historicismo, entre otras cosas, porque los actuales peruanos, en gran parte, no son fruto de «desalmados» conquistadores, sino de extraordinarios colonizadores que supieron mezclarse con otras razas, muy al contrario de lo que los antecesores de los columnistas del diario norteamericano que Vd. habla y que mantuvieron la esclavitud mucho más institucionalizada de lo que Vd. hace creer que hicimos los españoles.

Por otra parte, sí, los españoles, explotamos las colonias y en ello no hay justificación alguna, pero creo que nunca, al contrario de otras naciones se ha institucionalizado racismo como en suráfrica, estados unidos, india o áfrica; siendo la nación que más se ha mezclado con sus colonias.

Sirva de ejemplo el hecho el que los mismos españoles hablaban de los abusos que se cometían con los indígenas (Fray Luis de las Casas o Montesinos) y no se tuvo que esperar a realizar películas de Hollywood cuando ya no quedaba uno solo.

Sepan discernir en la distancia entre el hecho histórico y la sensibilidad del Hombre actual y no se plieguen a simplonas justificaciones de mentes fáciles, de «quien ve la paja en el ojo ajeno en lugar de la viga en el propio».

Por otro lado el hecho de la pertenencia a España, no sólo es por ser un «botín», como Vd. dice hundido a la fuerza por la nación Inglesa (que yo creo que tampoco puede hablar de trato digno en sus colonias: recuérdese quien ha estado siglos enriqueciéndose con el tráfico de esclavos) sino porque la acuñación de la moneda y pertenencia legítima a los ocupantes de la nao hundida era española y, en ese momento, el territorio peruano perteneciente a la corona de España, mal que les pese a muchos.

Ya sé que en el estado actual de las cosas es malo hablar las bondades de España, rodeados como estamos de tanto neonacionalismo, más orientado a sacar fruto político inmediato que a mejorar la convivencia de las personas. Pobre del que cae en él.

francisco estrada dijo...

¡Hola, Anónimo! Antes que nada, muchas gracias por opinar. A ver, si te parece muy fácil hablar en los términos que yo lo hago, por “olvidarme de todo historicismo”, imagínate cómo me quedo yo con tu volteada de tortilla “crueles conquistadores vs. extraordinarios colonizadores”.

Mira, al respecto, no perdería tiempo respondiéndote, que para eso están los libros de historia... pero ya que utilizas el singular argumento de la “mezcla”, que en realidad fueron violaciones a mansalva (las cuales se siguieron ejecutando impunemente durante toda la colonia y después de ella por los descendientes hispanos hasta bien entrado el siglo XX), práctica esta silenciada en las crónicas de curitas, pero bien detalladas desde las primeras novelas y libros de historia escritos en el Perú hasta los actuales, pues igual me hace gracia pasarte esa información. Y me causa gracia a pesar de que, obviamente, una vez pasada la etapa colonial, los violadores ya no eran españoles sino peruanos de origen europeo...

Una tradición tan arraigada ésta que, en las ciudades, hasta hace poco, era normal iniciarse con la “chola” (la empleada doméstica traída de la sierra). Es más, en la universidad conocí a uno de esos últimos ejemplares que aún sobreviven... En el colegio le decían el 'Papi', debido a su conocida faena. Y en la universidad le decían 'Kevin Arnold', porque era igualito a ese personaje.

En fin, hombre, no sé por qué tienes tantas ganas de defender así a España. Si de verdad quieres defender a tu país, deberías asumir y reconocer sus partes más oscuras, pues si no, eres tan cómplice de lo mal que se hizo antes y sin posibilidad alguna de, en el presente y en el futuro, de no volver a caer en lo mismo.

Y para que sepas: gracias al asqueroso sistema de castas y de esclavismo que tu país instauró en el mío, el Perú es ahora uno los países más racistas del mundo. Como comprenderás, ese racismo lacera la autoestima de los peruanos, pues los obliga a discriminar lo que ellos mismos son (mestizos). Pues sí, muy patética la sociedad del Perú. En fin, tío, mira cómo yo sí soy capaz de hacer autocrítica de mi país (a que no tenías ni puta idea de esto... y de más cosas, pero igual te metiste a opinar por tu enfermiza manera de querer a tu país). Aprende.

Sobre tus justificaciones sobre la pertenencia del tesoro a España, que supongo no considerarás "simplistas", es la desfasada tesis con la que muchos museos europeos pretenden conservar lo expoliado en antiguas colonias. Imperialismo puro y duro, como el de los ingleses, a quienes tanto te gusta arrimarte para parecer “menos malo”.